En silencio, como tantas otras veces, es el momento de escuchar, de sentir que las cosas suceden por algún motivo y que la solucción a los problemas a veces es más sencilla de lo que parece.
Cuando todo parece ir en contra de uno; cuando miras al frente y no consigues ver ni el camino ni la salida, cuando la angustia ciega tus ojos...Es en ese momento en el que tenemos que "escuchar nuestro corazón".
En silencio, sin más compañía que uno mismo; y, junto a nosotros, la vida...
Cierro los ojos, siento. Y, en silencio, me escucho...Quizás estaba equivocada, y mi interior me gritaba que no era ese el sentido de la lección...
Y, de pronto, lo entiendo todo. Todo comienza a encajar: A veces un desastre nos hace ver el sentido de las cosas. Todo tiene que desmoronarse para poder volver a comenzar. No todo es tan malo como parece; si buscamos lentamente, podemos darnos cuenta que quizás tenía que ser así, para comprender el valor de lo que en realidad importa.
La mente se satura. No tienes ganas de hacer nada y menos de escuchar más. No puedes cerrarte en banda, no te dejan. Necesitas espacio, aire....Y logras un hueco para escuchar tu corazón...y ahí todo sucede: Tu alma se alivia, tu horizonte se aclara...tu sonrisa vuelve a surgir. Siempre hay solución, siempre hay esperanza...Volver a empezar y seguir adelante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinión sobre el tema también importa.