A veces uno se levanta con la sensación que la vida te está poniendo a prueba constantemente.
Hoy comencé un día normal, con alguna que otra indecisión y muchas propuestas por delante. Son de esos días que crees que va a ir todo sobre ruedas, en los que pequeños detalles te hacen esbozar una sonrisa, en los que una sorpresa inesperada te hace sentir importante.
Y, de pronto, todo del revés, sin saber porqué.
De nuevo me veo con la sombra del pasado sobre mi vida, de la pena, de la desesperanza, del dolor.
No me puedo creer que la vida me haga pasar de la alegría a la amargura en tan poco tiempo. Me hace subir y, sin apenas darme tiempo a disfrutar del momento, me deja caer al vacío.
Se que la mayoría ni me entenderán, pero no me importa. Quizás porque lo que me vuelve a doler es más de lo mismo.
Y ahora le toca a ella, a mi Nana, lo último que me queda de mi padre. Quizás el error fue mío, por agarrarme a su vida para imaginar que él seguía dentro de ella. Y ahora es ella la que se nos está marchando. Y, curiosamente, el destino quiere que se vaya como él, en una cuenta atrás por culpa del dichoso cáncer.
No espero ánimos, pero tampoco que me intenten convencer de que tan solo es un animal. Porque para mí es mucho más que eso...Sabía que tarde o temprano llegaría el momento, y que me tendría que hacer a la idea, pero, ahora que se acerca, me aterra volver a recordar el dolor pasado, a desenterrar viejos fantasmas que tanto daño me hicieron...
Sí, es una perra, pero es nuestra Nana, la que un día llegó a casa en una caja de cartón llena de pulgas y tiritando de miedo. Nuestra pequeña, que no quiso comer hasta que papá la metió a dormir con el rebaño de ovejas. Nuestra Nana, la que tantas veces se nos escapó y que, desesperados buscamos sin descanso. Nuestra Nana, que acogió a mis hijos como si fueran suyos, defendiéndolos y queriéndolos con una fidelidad indescriptible...Mi pequeña, que con su mirada me recibe todos los días, esperando tan solo una caricia...
Hoy nos han dicho que la cosa no pinta nada bien, que posiblemente se acabe todo...Pero no pensamos dejarla tirada, ahora no. Ella no lo haría. Nos ha dado demasiado para abandonarla ahora a su suerte y, aunque solo sea amor, es lo que le debemos hasta el final....
¿Cuando empecé a llamarte Nana, pequeña?...Quizás mi corazón ha sabido que siempre te llamarás así, aunque ese no es tu nombre...Mi Nana...