En días como hoy, me da por pensar en la vida como pura esencia de supervivencia...
Llueve, como no podría ser de otra forma para calmar mi sed de libertad.
Sentada, observando el tiempo pasar lentamente, absorviendo desde el interior de la ventana cada gota, cada suspiro, cada anhelo..
La vida, a la que tantas veces tratamos de cambiar a nuestro antojo.
La vida, que al final siempre busca su camino a pesar de nuestros esfuerzos por encauzarla...
Y, al igual que un arroyo, en días de tormenta sigue su camino, rompiendo surcos, saltándose barreras, desafiando al más osado en frenar su destino...
La lluvia hará crecer los arroyos que desfilarán apaciblemente monte abajo, y, en días de tormenta nos recordará que su camino no lo decidimos nosotros, sino que lo hará día a día. Nos recordará entonces lo pequeños e insignificantes que somos, y como todo se puede tronchar en un solo instante, llevando por delante todos los sueños construidos en nuestro egoísmo material...
Y luego la calma...serena. Y todo volverá de nuevo a su sitio, dejando tan solo el rastro del temporal para que, con nuestro esfuerzo por comenzar de nuevo, no olvidemos que al final "los arroyos de la vida" seguirán su camino...

